LUCÍA MARTÍNEZ
- Sabrina Bianchi
- hace 4 días
- 3 min de lectura

Soy Co-Fundadora de Ameba, lo que en el ecosistema emprendedor significa que soy un
comodín del equipo. Co-dirijo la empresa, lidero las áreas de RR.HH. y comunicación
interna, y coordino las operaciones para que los proyectos salgan en tiempo y forma. Pero
nunca dejé de dar una mano en los proyectos, así que también me podés encontrar
haciendo dirección de arte, ajustando un diseño, metiendo mano en el código o haciendo
un QA exhaustivo para que todo funcione perfecto.
Llevo más de 16 años haciendo de puente entre el diseño, la tecnología y las personas.
Junto a mis socios en Ameba, ayudamos a las empresas a crecer y transformarse
digitalmente, cuidando los detalles para que la experiencia del usuario nunca pierda su lado
humano.
Junio, 2026.
Error 404: Humano no encontrado
Estamos tan maravillados con todo lo que puede hacer la tecnología, que no nos damos
cuenta de que en el camino vamos perdiendo habilidades que son clave, no solo para
liderar, sino para sobrevivir.
Buscando ejemplos que muestren exactamente lo que nos está pasando, me acordé de este
capítulo de The Office y me pareció la manera más rápida y efectiva de graficarlo.
Al igual que Michael Scott, estamos confiando más en lo que la tecnología nos ofrece que
en nuestro propio instinto. Estamos involucionando en muchos aspectos, perdiendo nuestra
humanidad y convirtiéndonos en operadores de máquinas y agentes.

Tenemos que volver a aprender todo eso que estamos perdiendo porque, a diferencia de
los conocimientos técnicos que caducan rápido, estas destrezas te dan una base sólida de
adaptabilidad para manejar situaciones complejas. Básicamente, tu capacidad humana para
adaptarte y gestionar el caos de la oficina sigue siendo tu única ventaja competitiva real
frente a la máquina.
En mis más de 16 años haciendo de puente entre el diseño, la tecnología y las personas,
comprobé que lo que realmente hace la diferencia, y mantiene los proyectos a flote, es el
sentido común para gestionar una crisis, la empatía para entender qué necesita el otro y la
paciencia. Son estas destrezas invisibles las que me permiten aportar un valor real todos los
días, y es exactamente por eso que sentí la necesidad de crear una herramienta para ayudar
a otros a entrenarlas.

Pero la ironía es que la ayuda no es incorporar más IA o desarrollar otra app que prometa
cambiarte la vida. Para recuperar esas habilidades blandas, es necesario volver a nuestros
orígenes. A lo práctico. A lo analógico. Al juego.
Así es como surgió No soy un robot. De lo irónico que es perder el tiempo demostrándole
a una web que no sos un robot haciendo clic en semáforos, motos o cebras, mientras pasás
un montón de tiempo haciendo todo lo contrario: operando en piloto automático,
ejecutando por inercia y pidiéndole a un algoritmo que redacte tus mails de forma
"amigable pero firme". Así es como la Inteligencia Artificial se esfuerza por parecer cada vez
más humana, pero nosotros nos estamos esforzando cada vez más por ser operadores de IA.

No soy un Robot es un libro de actividades para adultos donde, a través del juego,
volvemos a entrenar las habilidades que el algoritmo nos está atrofiando, como el sentido
común, el pensamiento crítico, la paciencia y la capacidad de síntesis.
Es una nueva herramienta que no te va a cambiar la vida, pero te va a dar el espacio para
que cambies vos. Y si no, al menos para que te diviertas un rato pero sin pantallas.
Descargalo e imprimilo (si es en la impresora de la oficina mejor ;))!





Comentarios