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  • Foto del escritorSabrina Bianchi

LÍA GARAYALDE


Mi nombre es Lía Garayalde, soy Licenciada en Comunicación Social con especialización en

Comunicación Organizacional. A lo largo de mi carrera he tenido el privilegio de trabajar de lo que estudié, algo que parecía difícil cuando comencé mi carrera, y sobre todo cuando decidí especializarme en la comunicación corporativa. En ese momento solo las grandes empresas tenían un área de comunicación, por eso hoy miro con mucho orgullo el crecimiento que ha tenido nuestra profesión y las grandes oportunidades laborales que me ha dado.

 

EXPLORANDO LA INNOVACIÓN

Comencemos por mirar algunas definiciones de innovación. Las más clásicas como la de la Real Academia Española, define la innovación como "la creación o modificación de un producto y su introducción en un mercado", Joseph Schumpeter, economista austriaco, la describió como la “introducción de un nuevo bien, método de producción, mercado, fuente de suministro o forma de organización en la industria o en un mercado”.


Ambas definiciones están enfocadas en la innovación desde el punto de vista económico y

productivo, dejando de lado la innovación social por ejemplo, que tiene efectos transformadores en la vida cotidiana de las personas.


La definición introducida por Alfons Cornella en ¿Cómo innovar sin ser Google? considero la más atinada para el propósito de este ensayo, en donde propongo mirar la innovación más allá del impacto económico. El autor define la innovación como “«transformar ideas en valor para alguien, generando con ello resultados» (económicos y sociales). Cornella pone a la idea como principal requisito para que la innovación ocurra. Además la innovación debe tener según el autor, un componente de aceptación social.


Una idea o invento por sí mismos no necesariamente resultan innovadores. Es importante que las personas la incorporen y adopten. Sea cual sea el área de incidencia, la innovación sucede a partir de un problema, un dolor que necesitamos resolver, necesitamos una respuesta, un cambio. Como dice Cornella “los problemas muchas veces no los vemos hasta que se resuelven”. ¿Es esta la única forma?, ¿Qué podemos hacer diferente?, ¿Qué sucedería si lo hiciéramos de otra manera?.


Pero solo teniendo el problema no es suficiente. Muchas veces escuchamos que estamos en una “era de innovación que avanza a pasos agigantados”, pero la innovación por sí misma no sucede, quien genera ideas, las empuja y las utiliza para su propósito es el

ser humano. Sin el ser humano como propulsor, la innovación no sucedería.


Ambas definiciones están enfocadas en la innovación desde el punto de vista económico y productivo, dejando de lado la innovación social por ejemplo, que tiene efectos transformadores en la vida cotidiana de las personas.


La definición introducida por Alfons Cornella en ¿Cómo innovar sin ser Google? considero la más atinada para el propósito de este ensayo, en donde propongo mirar la innovación más allá del impacto económico. El autor define la innovación como “«transformar ideas en valor para alguien, generando con ello resultados» (económicos y sociales). Cornella

pone a la idea como principal requisito para que la innovación ocurra. Además la innovación debe tener según el autor, un componente de aceptación social.


¿Ahora todo es innovación?

Escuchamos el término innovación en muchos ámbitos, sobre todo de parte de las empresas, que lo utilizan para definir un nuevo producto o servicio que lanzan al mercado.


Si buscamos en Google “productos innovadores” el primer resultado ya me sorprende (y no es un resultado patrocinado). Shopify recomienda a sus clientes los productos innovadores que pueden vender y RÁPIDO: un pop-it, una valija con motor, una bicicleta para el agua.


Como dice Simon Seik, “las empresas creativamente utilizan el término innovación para describir algo que en realidad es una novedad. Diferenciemos ambos términos, innovación se refiere a la introducción de algo nuevo o significativamente mejorado que genera

valor, mientras que la novedad es simplemente algo nuevo, pero no necesariamente aporta valor o resuelve problemas de manera efectiva”.


Los productos que recomienda Shopify no podemos calificarnos de innovadores ya que no aportan valor ni resuelve un problema. “Innovación” es un término que está de moda, si buscamos en Google Trends vemos que en los últimos cinco años sus búsquedas

han tenido picos máximos dentro de la métrica utilizada por la plataforma.


Dilemas que nos plantean las innovaciones

Todos estamos de acuerdo en que el iPhone ha sido una de las grandes innovaciones de este siglo debido a su impacto transformador en la industria de los teléfonos móviles. El iPhone no es solo un teléfono sino que además combina un reproductor de música, un navegador web, entre muchísimas otras funcionalidades. Pero además, a través del

iPhone Apple logró cambiar el modelo de negocios de la industria de la telefonía.


El iPhone agrega valor. Pero lo importante no es la innovación en sí, es lo que habilita, aquello nuevo que nos permite.


Como muchas innovaciones el iPhone trajo diferentes debates e implicancias. A nivel ético los gobiernos, organizaciones y los mismos usuarios se comenzaron a preocupar por la privacidad de sus datos que las empresas estaban recopilando para luego desarrollar productos, campañas de marketing etc. más personalizados. Comenzamos a escuchar y hablar sobre Términos y Condiciones, el uso de nuestros datos, cómo se almacenan los

mismos, etc. Un tema que incluso casi 20 años después del lanzamiento del primer iPhone no está del todo cerrado.


También experimentamos las implicancias a nivel social. La adopción masiva de smartphones ha cambiado la forma en que nos comunicamos, consumimos medios y accedemos a información.


Esto ha dado lugar a debates sobre el impacto en la salud mental, la calidad de las interacciones sociales y la brecha digital entre quienes tienen acceso a la tecnología y quienes no.


En el ámbito político el control y regulación de empresas tecnológicas como Apple o Meta también se han convertido en temas que han tomado la agenda de muchos gobiernos. Tanto por el impacto que sus empresas generan a nivel social, el poder sobre el mercado, la competencia y los impuestos.







Valor, ¿Para quién?

Previamente decíamos que la innovación es la “introducción de algo nuevo o significativamente mejorado que genera valor”. Y quiero quedarme con este último término, “valor”, ¿valor para quién?, ¿para aquel joven que vive en Los Ángeles y trabaja en una start-up de tecnología o para una población en Sierra Leona que experimenta la escasez de comida, agua y servicios médicos?


Ni que hablar que no existen innovaciones buenas o malas, pero no podemos obviar observar el nivel de impacto que tiene una innovación versus otra a nivel de las personas y de su calidad de vida.


Muchas innovaciones tuvieron y tienen impacto en las sociedades modernas y civilizadas como el acceso a la música a través de plataformas digitales, obligando a las discográficas a reinventarse y cambiar su modelo de negocios.


Otras han impactado a poblaciones vulnerables, que no tienen sus necesidades básicas cubiertas como los alimentos terapéuticos listos para usar. Estos alimentos que no necesitan prepararse ni cocinarse, no se vencen y aportan 500 Kcal han permitido alimentar a niños en condiciones de desnutrición. Previo a esto, las organizaciones como UNICEF o Médicos sin Fronteras debían armar centros de tratamiento para tratar a estos niños malnutridos, pero ante una crisis de desnutrición como la que se vive, las camas no eran suficientes. Además a los padres les implicaba quedarse en el centro de tratamiento mientras que en casa tenían más hijos a quienes cuidar. De esta forma los niños pueden ser tratados en sus casas, liberando los centros de tratamiento para aquellos problemas de salud que si necesitan internación. Con este alimento se pasó de no tener una solución al problema a tratar sin limitaciones.


Aquí vemos el valor y lo que una innovación habilita, porque lo revolucionario de esto no es la composición ni las características del alimento sino lo que habilita, el tratamiento en casa.

 

Comunicación e innovación

La innovación es un proceso tan humano como la comunicación. La comunicación juega un papel fundamental en los procesos de innovación por varias razones. Como dice Cornella para que la innovación suceda deben haber ideas, debe estar involucrado el ser humano y debe existir aceptación y adopción social. Para que todo esto se una y aglutine, es

necesaria la comunicación.


La innovación a menudo comienza con una idea que es puesta en común entre un grupo de personas. Cuando las personas pueden expresar sus pensamientos de manera clara y persuasiva, se fomenta la colaboración y la generación de nuevas soluciones.


En estos procesos es necesario una comunicación abierta y bidireccional que permita obtener retroalimentación sobre las ideas y soluciones propuestas durante el proceso de innovación. Esta retroalimentación es crucial para identificar áreas de mejora, validar conceptos y garantizar que la innovación satisfaga las necesidades y expectativas

de los usuarios o clientes.


La gestión del cambio es tiene también un rol clave ante la adopción de una nueva idea o iniciativa innovadora. La innovación entendida como el proceso social que es implica cambios y decisiones que puedan impactar en muchas personas, ya sea a nivel de una organización como a nivel social.

Manejar una comunicación efectiva y una adecuada gestión del cambio se vuelve clave para alinear a las diferentes partes que están involucradas en el proceso y lograr la adopción que deseamos.


En resumen, una comunicación gestionada es fundamental en todas las etapas del proceso de innovación, desde la generación de ideas hasta la implementación y la adopción. Facilita la colaboración, la obtención de retroalimentación, la creación de consenso y la difusión de innovaciones, lo que contribuye al éxito y el impacto positivo de los esfuerzos innovadores.


 

Referencias

Ignacio Orive Badías, “La revolución de la industria de la música tras la aparición de las plataformas digitales y las nuevas técnicas de captación de ingresos", Madrid, Junio 2020.


Alfons Cornella, ¿Cómo innovar sin ser Google?, Profit Editorial, Septiembre, 2019.


Simon Seik, Empieza con el porqué - Cómo los grandes líderes motivan a actuar, Ediciones Urano, Mayo 2018.


Oriol Alcoba Malaspina, Los ecosistemas empresariales innovadores, Harvard Deusto Business Review.


NOTA: En este ensayo se ha utilizado inteligencia artificial a través de la herramienta ChatGPT. Los prompts utilizados:

  • Crear elevator pitch para presentación en clase: “reducir este ensayo para que conceptualmente se conserve el mismo sentido pero en menos longitud”

  • Re escribir determinados párrafos de forma de lograr una conceptualización adecuada del mensaje.

  • Obtener diferentes definiciones de “innovación”.

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